ANESTESIA GENERAL Y SEDACIÓN EN ODONTOLOGÍA



La anestesia general fue aplicada por primera vez a un ser humano por un odontólogo, fue Horacio Wells , quien descubrió el efecto anestésico del "Gas de la risa" y lo usó por primera vez para producir anestesia en una persona a la cual practicó una extracción dental. El descubrimiento llevado a cabo por Wells, se considera como uno de los aportes más importantes que la odontología ha ofrecido a la humanidad.


Mucho ha variado la práctica anestésica desde los tiempos de "Wells" hasta nuestros días, desarrollándose la anestesiología como una verdadera ciencia que ofrece sus avances a la humanidad, para permitir la práctica de procedimientos quirúrgicos y otros procedimientos que sin la anestesia general sería imposible llevarlos a cabo.


La práctica odontológica - entendiéndose por práctica odontológica el ejercicio de todas sus especialidades, tales como la cirugía bucomaxilofacial, la odontopediatría, etc.- en muchas oportunidades debe servirse de la anestesia general o la sedación para poder efectuar sus procedimientos, bien sea por causas del procedimiento en sí, o por causas inherentes al paciente.


Todo odontólogo que desea realizar algún tipo de intervención bajo anestesia general, debe tener la información adecuada sobre la evaluación preanestésica, técnica, drogas y los procedimientos que le serán aplicados a su paciente por el médico anestesiólogo, de esta manera, podrá integrarse completamente al procedimiento y realizará un tratamiento odontológico con la celeridad y la precisión que requiere esta condición bajo la cual se encuentra su paciente.


También se establece la necesidad de formar al odontólogo para practicar sus procedimientos en un paciente sometido a anestesia general o sedación . De tal manera que se impone orientar al odontólogo en un aspecto informativo con respecto a la anestesia general y en un aspecto formativo, con respecto a la manera de actuar frente al paciente anestesiado.


A continuación, se presenta un breve resumen de los conceptos, técnicas y procedimientos relacionados con el empleo de la anestesia general y la sedación, en los pacientes odontológicos.



ANESTESIA GENERAL Y SEDACIÓN.

La anestesia general se define como un estado reversible de inconsciencia producido por agentes anestésicos, con la pérdida de la sensación de dolor de todo el cuerpo . Estos agentes anestésicos o drogas, poseen una característica fundamental y es su reversibilidad, es decir, una vez que estas moléculas abandonan la célula, ésta retorna a su condición inicial o estado normal. La anestesia general se acompaña de pérdida de los reflejos protectores de la vía aérea, también puede acompañarse de pérdida de la capacidad para respirar espontáneamente, esto dependerá del nivel de profundidad de la anestesia.


Por su parte la sedación se podría definir como un estado inducido por un fármaco o fármacos, en el cual el paciente presenta variación en su nivel de consciencia, esta variación va: desde una leve depresión del nivel de consciencia, en la cual el paciente está somnoliento pero responde a órdenes, conservando los reflejos de protección de la vía aérea; hasta una depresión intensa de su nivel de consciencia, en la cual el paciente no responde incluso a estímulos dolorosos. Los reflejos de protección pueden estar presentes o no, esto dependerá si se trata de una sedación superficial, también llamada consciente o si se trata de una sedación profunda.


INDICACIONES DE LA ANESTESIA GENERAL Y LA SEDACIÓN EN ODONTOLOGÍA

De manera global se puede decir que la anestesia general está indicada en lactantes y niños pequeños (9), también se emplea en aquellos adultos que prefieren esta técnica a pesar de haberles explicado la posibilidad de usar la anestesia regional. Cuando la técnica quirúrgica es extensa. En pacientes con enfermedades mentales o con retraso en el desarrollo psicomotor. Cuando hay historia de reacciones alérgicas o tóxicas a los anestésicos locales o cuando el paciente recibe anticoagulantes.


Específicamente en el área odontológica podríamos precisar, que son indicaciones de anestesia general:


  1. Niños con experiencias previas médico-odontológicas iatrogenizantes y en los que no es posible lograr una comunicación positiva ni la cooperación necesaria para el tratamiento

  2. Pacientes alérgicos a los anestésicos locales: Los anestésicos locales pueden provocar reacciones de hipersensibilidad en niños y adultos alérgicos.

  3. Niños y adultos con discracias sanguíneas: La anestesia infiltrativa troncular puede provocar hemorragias en los espacios faríngeos laterales, aun estando el paciente en terapia adecuada para su discracia.

  4. Enfermedad dental en niños con trastornos psicomotores o trastornos genéticos, en los que se asocia enfermedad dental y retraso metal o trastornos musculoesqueléticos, que impiden el tratamiento convencional con el paciente consciente.

  5. Niños con cardiopatías congénitas en los que se va a practicar un tratamiento extenso en los que esté involucrado remoción de procesos sépticos dentarios, restauraciones múltiples, o cirugía maxilofacial. En los niños portadores de cardiopatías congénitas el efecto de los anestésicos locales con catecolaminas puede ser perjudicial.

  6. Pacientes odontofóbicos.


EVALUACIÓN PREANESTÉSICA

La evaluación preanestésica es una valoración global del paciente con el fin de que su curso peroperatorio sea el mejor posible, debe incluir la anamnesis, el examen físico y los exámenes complementarios. no existen pruebas que por definición deban ser obligatoriamente realizadas, éstas deben ser solicitadas a juicio del anestesiólogo. El objetivo general (11) de la valoración preanestésica es reducir la morbi-mortalidad peroperatoria, Los objetivos específicos son mejorar las condiciones preoperatorias del paciente, mejorar su ansiedad y planificar la anestesia. La valoración preanestésica puede ser hecha en régimen ambulatorio u hospitalizado. La valoración preanestésica en régimen ambulatorio es la que particularmente nos interesa en anestesia general y sedación para procedimientos odontológicos. En el caso de la valoración ambulatoria, el paciente es referido al anestesiólogo o a la consulta preanestésica cuando se hace la indicación quirúrgica, el anestesiólogo previa evaluación del paciente, solicita los exámenes complementarios que se requieran así como las evaluaciones por otros especialistas que sean necesarias. Posterior a esto, se fijará la fecha de la intervención. En la consulta preanestésica se deberá realizar un informe de las apreciaciones resultados y sugerencias del anestesiólogo que efectúa la valoración, destinada al anestesiólogo que suministrará la anestesia, pues puede no ser el mismo. En el caso de anestesia para procedimientos odontológicos , el paciente deberá recibir del anestesiólogo, una información clara y detallada sobre lo que deberá realizar previo a la intervención.


La sedación por su parte, requiere también de una evaluación Previa, según las pautas de sedación dicha evaluación debe ser tan rigurosa como la evaluación preanestésica clásica.


VÍAS DE ADMINISTRACIÓN DE LOS AGENTES ANESTÉSICOS

Los fármacos o drogas capaces de producir anestesia general o sedación, pueden ser administrados en forma inhalatoria, intravenosa, intramuscular, oral o rectal . El uso de alguna de estas vías no excluye las otras. El arsenal de drogas del cual dispone el anestesiólogo es amplio y variado; puede emplearse un anestésico inhalatorio conjuntamente con uno intravenoso o intramuscular.



ETAPAS DE LA ANESTESIA GENERAL


MEDICACIÓN ANESTÉSICA PREVIA O PREANESTESIA: consiste en la administración de droga o drogas, en el período preoperatorio, destinadas a reducir la ansiedad, facilitar la anestesia y minimizar sus complicaciones y/o efectos colaterales. Podría prescindirse de esta etapa, pues en algunas oportunidades puede no estar indicada.


INDUCCIÓN ANESTÉSICA: Es la fase de la anestesia general que se caracteriza por la pérdida de la consciencia y de otros estados como el miedo, la ansiedad, la angustia etc. Esta etapa comprende la administración de drogas, la intubación traqueal, que puede ser bucotraqueal o nasotraqueal; y el logro de un plano quirúrgico adecuado. Por su parte la Intubación traqueal es un procedimiento que nos permite la administración de anestésicos y oxígeno por vía inhalatoria, sin el riesgo de paso de sangre u otros líquido al árbol bronquial; sin embargo no es un práctica exenta de riesgos, pues la misma puede producir: Faringitis y traqueitis, lesión de cornetes y mucosa nasal, granuloma de las cuerdas vocales y alteraciones cardiovasculares tales como hipertensión, taquicardia y arritmias. En la mayoría de las intervenciones de cirugía bucomaxilofacial y odontopediatría, se prefiere la intubación nasotraqueal, para permitir un campo bucal libre.


MANTENIMIENTO DE LA ANESTESIA: Una vez alcanzado el plano quirúrgico adecuado, éste debe mantenerse; para ello, se utilizan fármacos por vía inhalatoria tales como el Oxido nitroso; gases halogenados como Ethrane, Halothano, Isoflurano, Sevoflurano; anestésicos Endovenosos tales como Propofol, Etomidato, Ketamina, Fentanil, Alfentanil, Sufentanil, etc. Durante el mantenimiento de la anestesia se requiere de una continua vigilancia de los parámetros vitales tales como Presión arterial, frecuencia y ritmo cardíaco, saturación de oxígeno, dióxido de Carbono expirado, etc.


RECUPERACIÓN: Una vez culminado el acto quirúrgico, y suspendida la administración de drogas anestésicas, comienza el proceso de recuperación, que no es más que recorrer el camino inverso hasta el despertar del paciente. La prontitud en lograr la recuperación dependerá de las drogas utilizadas durante la inducción y el mantenimiento de la anestesia, su dosis y las características propias de su metabolismo y eliminación. En esta etapa la vigilancia hacia el paciente debe ser máxima, para evitar posibles complicaciones derivadas de la hipoventilación, dolor, arritmias, náuseas o vómitos. La recuperación del paciente debe ser total antes de su partida, cuando se trata de procedimientos anestésicos de tipo ambulatorio, pues el paciente en este caso regresa a su casa y no a un servicio de hospitalización.


En el caso de la sedación, las pautas actuales sugieren que para este procedimiento se cuente con: Equipo que permita suministrar presión positiva de oxígeno, capaz de brindar concentraciones de dicho gas del 90%; succión adecuada con diversos catéteres o sondas para succión; equipo para monitoreo no invasivo de tensión arterial (tensiómetro manual o electrónico); monitoreo de saturación de oxígeno (oxímetro de pulso); equipo para manejo de la vía aérea (laringoscopio, sondas de mayo, sondas o tubos endotraqueales); un "carro de emergencias" con drogas apropiadas para soporte vital avanzado, con suficiente provisión para brindar soporte vital hasta que el paciente sea conducido a una área de mayor atención.


Dr. Juan Alfonso Fung Arroyo

Anestesiólogo e Intensivista


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